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Cómo ayudar a los niños a gestionar sus emociones La correcta gestión de las emociones ayuda a los niños a tener un mejor desempeño en los ambientes en los que interactúa, como en el colegio, el hogar, el parque y otros. En este artículo, hemos reunido algunos consejos que puedes poner en práctica y así continuar con tu maravillosa labor como madre y/o padre: Sé modelo de gestión Dar ejemplo con una conducta que refleje el control de las emociones es importante. Los niños aprenden mucho de lo que ven, incluso en ciertas etapas aprenden más viendo y siguiendo ejemplos, que escuchando. Es por ello, que para ayudar a tus hijos a gestionar sus emociones debes dar ejemplo de cómo hacerlo. Por ejemplo, cuando te encuentras en una situación molesta, respira hondo y cuenta hasta diez; esto le mostrará a tu hijo cómo enfrentar esta clase de situaciones. En otras palabras; cada acción, tiene una reacción, si exteriorizas tus emociones sin pensar antes lo que quieres expresar, puedes ocasionar una mala reacción por parte de la otra persona. Esto no quiere decir que hay que reprimir las emociones, simplemente hay que aprender a gestionarlas y manifestarlas. Cuando se hace de esa manera, cuando se manejan, identifican y se toleran como lo hemos mencionado, se fortalecen los sistemas neuronales que controlan las emociones, y con eso nos convertimos en un buen modelo para los niños. Habla con ellos de sus sentimientos y de los tuyos Cuando compartes con los niños tus sentimientos, ellos aumentan la inteligencia emocional, lo mismo cuando aceptas sus sentimientos y les permites compartirlos. Es muy importante enseñarles palabras que les permitan expresar sus emociones y que puedan ponerles nombres a sus experiencias, de esa manera podrán gestionar sus emociones y entender mejor a otros. De igual forma, es clave para este objetivo que, en situaciones en las que estás molesto con tu hijo, esperes a estar calmado y hablar con él sobre lo sucedido, sin juicio ni crítica, sino desde la empatía. Dale prioridad a la conexión con tus hijos Es bien sabido que en el caso de los bebés, se pueden crear patrones neuronales para calmarse cuando están con los padres. En el caso de los niños ya un poco mayores, también se requiere de la conexión con sus figuras paternas para regular las emociones. Esto significa que, si quieres ayudar a tus hijos a gestionar sus emociones, en esos momentos en los que parecen salirse de control y no poder manejarlas, es necesario que conectes con ellos. Cuando sienten que estás a su lado, incluso cuando estás allí para corregirlos, pueden tomar una mejor actitud y cooperar para controlar sus propias emociones. De manera que mientras más conectados estemos con los niños, más les ayudaremos a gestionar las emociones. Aceptación La aceptación requiere de empatía, de comprender, ponerte en lugar del otro, interesarte en entender qué siente, qué lo lleva a actuar así como lo hace. Como hemos mencionado en el primer consejo, si les damos un buen ejemplo entonces replicarán nuestra conducta, y si te comportas empático, lograrás que desarrollen tal habilidad hacia ellos mismos y hacia los demás. Cuando aceptas las emociones de tus hijos, y la empatía es tu respuesta habitual, ellos entienden que, aunque algunas emociones no son positivas, no significan que sean peligrosas, de esta manera aprenden a aceptarlas y procesarlas. Hay que enseñarle a los niños a expresar sus emociones de forma adecuada, y esto es posible a través de cada una de las acciones que te hemos recomendado. Te invitamos a poner en práctica cada uno de estos consejos si todavía no los estás implementando y seguirás ayudando a tus hijos a gestionar sus emociones.

Cómo ayudar a los niños a gestionar sus emociones

La correcta gestión de las emociones ayuda a los niños a tener un mejor desempeño en los ambientes en los que interactúa, como en el colegio, el hogar, el parque y otros.

En este artículo, hemos reunido algunos consejos que puedes poner en práctica  y así continuar con tu maravillosa labor como madre y/o padre:

Sé modelo de gestión

Dar ejemplo con una conducta que refleje el control de las emociones es importante. Los niños aprenden mucho de lo que ven, incluso en ciertas etapas aprenden más viendo y siguiendo ejemplos, que escuchando.

Es por ello, que para ayudar a tus hijos a gestionar sus emociones debes dar ejemplo de cómo hacerlo. Por ejemplo, cuando te encuentras en una situación molesta, respira hondo y cuenta hasta diez; esto le mostrará a tu hijo cómo enfrentar esta clase de situaciones.

En otras palabras; cada acción, tiene una reacción, si exteriorizas tus emociones sin pensar antes lo que quieres expresar, puedes ocasionar una mala reacción por parte de la otra persona. Esto no quiere decir que hay que reprimir las emociones, simplemente hay que aprender a gestionarlas y manifestarlas.

Cuando se hace de esa manera, cuando se manejan, identifican y se toleran como lo hemos mencionado, se fortalecen los sistemas neuronales que controlan las emociones, y con eso nos convertimos en un buen modelo para los niños.

Habla con ellos de sus sentimientos y de los tuyos

Cuando compartes con los niños tus sentimientos, ellos aumentan la inteligencia emocional, lo mismo cuando aceptas sus sentimientos y les permites compartirlos.

Es muy importante enseñarles palabras que les permitan expresar sus emociones y que puedan ponerles nombres a sus experiencias, de esa manera podrán gestionar sus emociones y entender mejor a otros.

De igual forma, es clave para este objetivo que, en situaciones en las que estás molesto con tu hijo, esperes a estar calmado y hablar con él sobre lo sucedido, sin juicio ni crítica, sino desde la empatía.

Dale prioridad a la conexión con tus hijos

Es bien sabido que en el caso de los bebés, se pueden crear patrones neuronales para calmarse cuando están con los padres.

En el caso de los niños ya un poco mayores, también se requiere de la conexión con sus figuras paternas para regular las emociones.

Esto significa que, si quieres ayudar a tus hijos a gestionar sus emociones, en esos momentos en los que parecen salirse de control y no poder manejarlas, es necesario que conectes con ellos.

Cuando sienten que estás a su lado, incluso cuando estás allí para corregirlos, pueden tomar una mejor actitud y cooperar para controlar sus propias emociones.

De manera que mientras más conectados estemos con los niños, más les ayudaremos a gestionar las emociones.

Aceptación

La aceptación requiere de empatía, de comprender, ponerte en lugar del otro, interesarte en entender qué siente, qué lo lleva a actuar así como lo hace.

Como hemos mencionado en el primer consejo, si les damos un buen ejemplo entonces replicarán nuestra conducta, y si te comportas empático, lograrás que desarrollen tal habilidad hacia ellos mismos y hacia los demás.

Cuando aceptas las emociones de tus hijos, y la empatía es tu respuesta habitual, ellos entienden que, aunque algunas emociones no son positivas, no significan que sean peligrosas, de esta manera aprenden a aceptarlas y procesarlas.

Hay que enseñarle a los niños a expresar sus emociones de forma adecuada, y esto es posible a través de cada una de las acciones que te hemos recomendado.

Te invitamos a poner en práctica cada uno de estos consejos si todavía no los estás implementando y seguirás ayudando a tus hijos a gestionar sus emociones.

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